Reseña de la editorial:
En el norte de Virginia se encuentra la sede de la TOSA, una unidad
gubernamental de actividades de soporte para operaciones técnicas. Pero
su verdadera y única misión es identificar, localizar y destruir a
quienes representan una amenaza para Estados Unidos. Sus nombres se
apuntan en una lista aprobada por el presidente conocida como «la lista
de asesinables». Ahora figura un nombre nuevo: el Predicador.
Nadie
conoce su identidad. Solo se sabe que es el responsable de diecisiete
asesinatos y que utiliza internet para radicalizar a jóvenes
musulmanes. Pero acaba de cometer un gran error: su última víctima es un
general jubilado de los marines y el padre del Rastreador, miembro
destacado de la TOSA. Con un dominio perfecto del árabe, el Rastreador
lleva seis años dedicado a eliminar a los altos mandos de Al Qaeda. Esta
vez, su misión es personal. Empieza la caza.
martes, 13 de septiembre de 2016
cobra
Reseña de la editorial:
El negocio de la cocaína mueve billones de dólares cada año. Su consumo causa un número incalculable de muertes y su dominio crece a un ritmo implacable. Un día el presidente de Estados Unidos decide invertir todos sus esfuerzos en acabar con este negocio y le encarga esta tarea, aparentemente imposible, a Paul Deveraux, un ex agente de la CIA extremadamente inteligente, dedicado y tan audaz como despiadado. Si alguien en el mundo puede hacer este trabajo, es él. Deveraux acepta el reto de desarticular los carteles de la droga, pero impone algunas condiciones: tendrá a su disposición todo el dinero, los agentes y los recursos que considere necesarios. Y la misión no finalizará hasta que haya alcanzado su objetivo. No hay límites ni reglas y nadie hará preguntas después. La guerra ha estallado y han desaparecido las normas del combate.
El negocio de la cocaína mueve billones de dólares cada año. Su consumo causa un número incalculable de muertes y su dominio crece a un ritmo implacable. Un día el presidente de Estados Unidos decide invertir todos sus esfuerzos en acabar con este negocio y le encarga esta tarea, aparentemente imposible, a Paul Deveraux, un ex agente de la CIA extremadamente inteligente, dedicado y tan audaz como despiadado. Si alguien en el mundo puede hacer este trabajo, es él. Deveraux acepta el reto de desarticular los carteles de la droga, pero impone algunas condiciones: tendrá a su disposición todo el dinero, los agentes y los recursos que considere necesarios. Y la misión no finalizará hasta que haya alcanzado su objetivo. No hay límites ni reglas y nadie hará preguntas después. La guerra ha estallado y han desaparecido las normas del combate.
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